Primeras lluvias
Chicatanas: el sabor de las primeras lluvias.
Una historia breve, intensa y profundamente ligada a la vida del campo, la cocina oaxaqueña y el ecosistema del cafetal.
Hay señales de la naturaleza que no necesitan anuncio
En el rancho, una de las más esperadas ocurre cuando las primeras lluvias fuertes humedecen la tierra y el ambiente cambia por completo. Después de meses de calor y suelo seco, el cafetal parece respirar de nuevo: brotan hojas tiernas, se intensifica el verde y, desde el interior de la tierra, aparecen las chicatanas.
Este 30 y 31 de mayo, las primeras lluvias nos regalaron una de esas visitas breves, intensas y profundamente ligadas a la vida del campo: las chicatanas sobre los cafetales de Rancho La Sirena, en Pluma Hidalgo, Oaxaca.
¿Qué son las chicatanas?
Las chicatanas son hormigas voladoras reproductoras. En muchas regiones de Oaxaca se les llama así principalmente a las hembras reproductoras, futuras reinas, que salen de sus hormigueros durante las primeras lluvias fuertes del año.
Su aparición forma parte del vuelo nupcial: salen con alas para aparearse y dispersarse. Después del vuelo, muchas caen al suelo y buscan un lugar húmedo donde enterrarse para intentar fundar una nueva colonia.
¿Por qué salen con las primeras lluvias?
Aparecen cuando la tierra tiene suficiente humedad. La lluvia suaviza el suelo, baja la temperatura y crea mejores condiciones para que las futuras reinas puedan enterrarse.
En el rancho, su salida coincide con un cambio muy visible en el cafetal: la tierra se oscurece, las hojas brillan y el ambiente se llena de movimiento.
Después del vuelo: no todas lo logran
Aunque verlas salir puede parecer abundancia, muchas chicatanas no sobreviven. Algunas son comidas por aves, lagartijas, arañas, otros insectos o incluso por hormigas de otras colonias.
Es una escena dura, pero natural. Así funciona el equilibrio del ecosistema: lo que para una especie es una oportunidad de vida, para otra puede ser alimento.
La tradición de recolectarlas
En Oaxaca, la salida de las chicatanas no pasa desapercibida. En muchas comunidades, las personas salen temprano a recolectarlas a mano, guiadas por memoria familiar y conocimiento de temporada.
En el rancho, verlas aparecer entre las hojas del café nos recuerda que el cafetal no es solo un espacio de producción. También es un ecosistema vivo.
¿Cómo se preparan?
Después de recolectarlas, se limpian. En muchas preparaciones se retiran las alas y luego se tuestan o se asan en comal o sartén hasta concentrar su sabor.
Su sabor es fuerte, profundo y muy característico. Para quien creció comiéndolas, las chicatanas saben a lluvia, tierra mojada y temporada.
Chicatanas y cafetales
Su presencia nos recuerda que el café no nace aislado. Alrededor de cada planta hay insectos, árboles de sombra, hojas que se descomponen, hongos, aves y lluvias que marcan los ritmos del año.
Las chicatanas son una pequeña parte de ese universo, pero su aparición permite contar una historia más grande: la del vínculo entre la tierra, la temporada de lluvias, la cocina oaxaqueña y la vida del cafetal.
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