Después del corte
La cereza madura llega al beneficio cargada de pulpa, mucílago, agua y decisiones urgentes. En el proceso húmedo, el fruto se despulpa, fermenta y lava para revelar con limpieza la genética y el terroir.
La postcosecha es una frontera delicada: demasiada prisa endurece el grano; demasiado abandono lo desvía. El oficio está en sostener el equilibrio.
Secar sin borrar
El secado bajo sombra permite una pérdida de humedad más pareja. El agua migra lentamente desde el centro del grano hacia la superficie, preservando estabilidad y compuestos aromáticos sensibles.
Cuando el lote se remueve, clasifica y observa todos los días, la taza conserva una claridad que se siente limpia, viva y fiel al origen.
